Me abro en canal otra vez con la necesidad de hablar del proceso vital que atravieso ahora mismo. Estoy viviendo el duelo por la pérdida de una hija, Lola, en la semana 12 de embarazo. Lola sólo tuvo vida durante 8 semanas, suficientes para comunicarse conmigo y susurrarme en sueños su nombre, para vivir juntas los paseos mientras la lluvia y el viento acariciaban mi cuerpo, para gozar de la paz debajo de la ducha habitándonos mutuamente, para hablarnos y escucharnos mientras esperábamos a mirarnos. Vivimos juntas momentos muy dulces y muy agrios, el miedo ante la fragilidad, el miedo ante tu muerte me mantuvo en una burbuja de esperanza y desazón. Yo supe cuando te marchaste, cuando tu corazón dejó de latir, lo sabía y no lo quise aceptar, seguí nutriéndote, seguí intentando que volvieses a la vida, a estar conmigo, con tu padre y con todo los demás animales que pudiste sentir con nosotros. Esos animales que te cuidaron, que me cuidaron, que nos cuidaron y que nos siguen cuidando, cuidándome e cuidándote. Dejaste parte de tu cuerpo físico con nosotros, tu placenta habitará la tierra. Lola, habitas en nosotros, y nosotros habitamos en ti. Gracias por el tiempo compartido.
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2 mar 2014
11 sept 2012
Ceremonia de despedida
Esta imagen es del altar que hicimos en la playa para la despedida conjunta de los seres que pasaron por nuestras vidas, mía y de mi compañero, en el tiempo que llevamos compartiéndolas.
Decidimos aprovechar la Luna Llena del día 31 de agosto para dejar ir y sanar las heridas que se produjeron con las pérdidas de nuestros bebés antes de que llegaran a nacer y de los animales a los que intentamos ayudar temporalmente.
Lo que hicimos es muy sencillo y pienso que puede ser efectivo ante cualquier pérdida, siempre y cuando haya un trabajo previo con el tema. Sirve para terminar de soltar y para cerrar acontecimientos relacionados con la pérdida de algún ser querido.
Nosotros estábamos en la playa, así que colocamos un pareo en forma circular y sobre el pusimos una vela protegida con un vasito de cristal para evitar que el viento la apagase, las piedras de los chakras que siempre van conmigo, un incienso en la arena y después recogimos piedras por la playa que representaron los seres de los que nos despedimos. Nos conectamos entre nosotras y decidimos hacer una meditación guiada por Vivi Cervera de ho'oponopono (lo siento, perdóname, gracias, te amo; Vivi Cervera - Ho'oponopono), después cada una estuvo en silencio y descubrimos de camino a casa que las dos hicimos lo mismo, que fue hacer el trabajo de ho'oponopono con cada uno de los seres de los que nos despedimos. Entonces cogimos las piedras en nuestras manos, primero las dos juntas, después cada una por separado y después las dos juntas. Nos levantamos y cogidas de la mano llevamos las piedras con nosotras hasta el mar, nos metimos en el agua y abrimos las manos al mismo tiempo para dejarlas ir con el mar.
Terminado esto, comimos y nos dimos un baño. Esto fue en el cenit de la Luna, cuando aún no era visible en nuestro territorio, así que decidimos volver por la noche a la playa para aullar dándonos un baño bañados por la luz de la Luna y al salir quedarnos en un triángulo de luz hecho con velas e incienso mientras nos secábamos.
La experiencia para mi fue muy positiva, me ayudó a aliviar la carga, así como a recuperar partes de mí que estaban enterradas por esas cargas, es un trabajo que desbloqueó muchas emociones y sobre todo, me proporcionó mucha paz.
Que el sol, la luna y las estrellas, iluminen vuestro camino.
Encarna Llor
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